Lucero Torres
Los amarres de amor son considerados como la
manera más egoísta de ese sentimiento pues en su mayoría son realizados por
seres que han sufrido un engaño y aun así pretenden seguir al lado de la
persona que no los quiere y por otro están las obsesivos. Este segundo grupo,
pueden volverse muy peligrosos si no tienen lo que desean y en este caso, su
necesidad son mujeres las cuales no le prestan el mínimo de atención – en el
caso de mujeres, los hombres – Aunque algunos dicen que estos rituales son
inofensivos, uno nunca sabe el poder y deseo de una persona enferma para lograr
sus cometidos atribuyéndoles desesperación y muerte hacia los encantados porque
nada es un juego en esta vida.
Cuando una persona presenta síntomas de estar
obsesivo por alguien lo primero en notarse es que sabe demasiadas cosas
puntuales del ser en cuestión, se vuelve un hábito aterrador que este (el obsesivo) se presente en todos los
lugares donde vaya a estar la víctima. Se sabe de muchos casos que han llegado
incluso hasta el secuestro para realizar en su presencia amarres de amor
eterno. Cabe hacer mención la ayuda especial para las personas enfermas de este
trastorno de personalidad pues según médicos especialistas es bueno controlar a
tiempo los impulsos de este tipo de personas pues pueden escaparse y lo primero
en buscar son a sus víctimas.
Por otro lado, el obsesivo no actúa solo cuando
va a realizar uno de los tantos amarres de amor
sino que en su fantasía de estar “siempre al lado del ser amado” contrata los
servicios de un especialista en rituales y conjuros, y como al maestro
hechicero le importa poco o nada si este es un ser enfermo lo realiza sin mayor
preámbulo. Las consecuencias bien podrían ser “no pasa nada porque no funciona”
pero ante la intempestiva presencia de este loco, la víctima podría encontrarse
en peligro ya que uno nunca sabe de las cosas extremas que las personas pueden
cometer con el único objetivo de lograr su cometido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario